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lunes, 22 de diciembre de 2014

EL TRABAJO. Cómo evitar que altere nuestro estado psicológico.

     El trabajo es una de las causas más frecuentes de estrés en las sociedades occidentales, hasta tal punto que muchas personas piensan que para eliminar de raíz sus tensiones y comenzar a disfrutar de la vida lo único que necesitarían sería dejar de trabajar. Pero eso no es del todo cierto ya que el trabajo solamente resulta nocivo cuando no se participa en él con interés o cuando no se sabe lo que se está haciendo (excluyendo los temas de acoso laboral). Lo que sí es necesario es afrontar de forma adecuada el problema, buscar cuáles son las verdaderas causas del malestar que provoca el trabajo y encontrar las posibles soluciones, en vez de limitarnos solamente a quejarnos o a compadecernos de nosotros mismo, que es lo que suele ocurrir con más frecuencia.

     Por todo ello, a continuación os dejamos unas cuantas recomendaciones para evitar que el trabajo altere nuestro estado psicológico.

    Esperamos que os sirva.



jueves, 18 de diciembre de 2014

PAUTAS DE HIGIENE DEL SUEÑO

Dormir se define como estar en un estado de reposo en el que se suspende toda actividad consciente y todo movimiento voluntario. Participa en la conservación de la energía y descanso físico, desarrollo del sistema nervioso, la consolidación de las memorias y la regulación del humor, disminuyendo la agresividad y la ansiedad. Existe una relación estrecha entre dos conceptos: sueño y salud.

Un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo. Es lo que más hacemos, día a día, noche tras noche, así que cualquier problema durante el sueño, nos afecta cotidianamente, tanto de noche, como de día, condicionando muchas veces nuestra vida, porque las funciones del sueño son importantísimas para nuestro organismo.

El SUEÑO representa una función vital por ser:


  • Imprescindible: el ser humano no puede vivir sin dormir.
  • Restauradora: el sueño “repara” nuestro cuerpo cada día.
  • Complementaria y fundamental para asegurar la vigilia: dormimos para poder estar despiertos al día siguiente.
  • Fisiológicamente necesaria: reguladora de los biorritmos y garantía para el equilibrio entre las exigencias biológicas internas y el medio exterior.
A continuación os dejamos algunas pautas de higiene del sueño que esperamos os sirvan de ayuda.


viernes, 31 de octubre de 2014

Mindfulness: una forma diferente de meditación



       Mindfulness es una cualidad de la mente o más bien la capacidad intrínseca de la mente de estar presente y consciente en un momento determinado, en un momento en que cuerpo y mente se sincronizan totalmente en un instante de realidad presente.


       La atención plena significa prestar atención de manera particular, a propósito, en el momento presente, y sin juicio. Los practicantes del Mindfulness aprenden a prestar atención a propósito, mediante la práctica de una serie de ejercicios de meditación mindfulness y movimiento consciente. Con la práctica, se aprenden a ralentizar y detener el “parloteo” mental y las reacciones automáticas o habituales, experimentando el momento presente como lo que realmente es.

      Al practicar la atención plena, todo el mundo, por mucha experiencia de práctica que tenga, va a experimentar la aparición de pensamientos emergentes sin ser invitados. Esto es correcto, es lo que hace nuestro cerebro habitualmente, pero la manera en que respondemos a ello es lo realmente importante.

     Desde el punto de vista psicológico nos es imposible observar objetivamente lo que sucede en nuestro interior si al mismo tiempo no aceptamos la ocurrencia de nuestros diversos estados mentales. Esto es particularmente verdadero en el caso de estados mentales desagradables; por ejemplo, para poder observar nuestro propio miedo debemos aceptar el hecho de que tenemos miedo. No se puede examinar algo de manera total si estamos ocupados tratando de rechazar la existencia de ese algo. Cualesquiera que sean las experiencias que se tengan, el estado de conciencia pura simplemente lo acepta, es simplemente otro fenómeno vital, otra cosa de la que hay que estar percatado.
    Si nos ponemos a pensar en el pensamiento, o nos molestamos con nosotros mismos por no ser capaz de retener nuestra atención, esto nos está impidiendo prestar atención y nos aleja del momento presente. Si nos limitamos a reconocer el pensamiento y lo dejamos ir sin juicio, podremos mantener nuestro enfoque en estar en el momento presente.
    Al igual que con todas las nuevas habilidades, cuanto más lo practique, más fácil se vuelve. Cuanto más practicamos la atención, más se van a desarrollar las vías neurológicas en el cerebro asociadas con el desarrollo de la consciencia, lo que hace que sea más fácil estar plenamente en el momento presente.
   Al aprender a vivir el momento presente como lo que realmente es, desarrollamos la capacidad de pasar de las reacciones habituales, emocionales y fisiológicas, a menudo inconscientes, a los acontecimientos cotidianos, ver las cosas como son en realidad y responder a ellas con sabiduría en lugar de en piloto automático.


                                                                                                               Psicóloga:  Elena C. Domínguez

lunes, 27 de octubre de 2014

APRENDER A RELAJARSE


     La relajación es una de las actividades que las personas tenemos al alcance de la mano y que nos ayuda a disfrutar mucho más y mejor de nuestra vida.

    El ritmo de vida diaria muchas veces nos conduce a un estado de estrés, nerviosismo, prisas, pensamientos negativos, agobios,… 

      En nuestro centro realizamos Talleres de Relajación tanto para niños como para adultos.

      Aquí os dejamos algunos motivos por los que os recomendamos que aprendáis a relajaros.

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lunes, 6 de octubre de 2014

CÓMO AMARGARTE LA VIDA

        ¿Por qué muchas veces nos sentimos infelices, aun teniéndolo casi todo?

        La principal razón por la que nos sentimos infelices y mal es porque creemos firmemente que debemos estar tristes, amargados o estresados debido a un ambiente o situación que estamos viviendo. En otras palabras: nos sentimos mal porque creemos que debemos sentirnos así y no de otra manera.
      
       Si los hábitos que tenemos no generan un beneficio para nosotros, directamente nos están haciendo daño.

       Esperamos que este decálogo de “Cómo amargarte la vida” os ayude a reflexionar y a partir de ahora empecéis a actuar y pensar de manera diferente.


                                                                                                                  PSICÓLOGA: Virginia S.M

    

martes, 23 de septiembre de 2014

CÓMO VENCER LA ANSIEDAD

        Acciones cotidianas como por ejemplo hablar en público, conducir, relacionarnos con los demás, salir de compras, ir al médico, presentarnos a un examen, ver una película en el cine, montarnos en el autobús o en el metro, educar a los hijos o viajar son situaciones de las cuales podemos disfrutar y aprender pero se convierten en todo un desafío para aquellas personas que padecen ansiedad. Algunos de los síntomas que padecen este tipo de persona suelen ser asfixia, sensación de ahogo, sudoración, tensión muscular, palpitaciones, sequedad de boca, bloqueo mental, dificultad para conciliar el sueño, apatía y desgano, entre otros.
       
       A continuación, vamos a mostraros unas pautas para conseguir superar toda esta sintomatología y ser capaces de ser dueños de nuestros pensamientos y emociones. De esta forma aprenderemos a ser una persona con recursos.
        
        Lo primero de todo y lo más importante es tomarnos un tiempo para pensar y respirar. Debemos cambiar el foco de nuestra atención, esto quiere decir que los protagonistas somos nosotros, no los síntomas que padecemos. Tendemos a escanearnos, a estar pendientes de cómo se comporta el cuerpo y de si sufre algún cambio. Todo ello nos condiciona el estilo de vida. Hace que giremos en torno a la sintomatología que padecemos y cuanto más centremos nuestra atención en lo que no deseamos que ocurra más aumentará la probabilidad de que pase. Esto es debido a que estamos en alerta de forma excesiva. Convertimos en amenaza situaciones que realmente no lo son y para enfrentarnos a todo ello es importante que aprendamos y practiquemos de forma diaria ejercicios de relajación. Nos ayudarán a vivir el presente y a prestarle atención a aquello que nos da vida y nos alegra, no a todo lo contrario.
       
       Otro aspecto importante es la manera que tenemos de hablarnos. De forma habitual nos ponemos trabas a nosotros mismo en nuestro lenguaje: “y si…”, “no voy a poder…”. Todas estas verbalizaciones lo único que hacen es tender al catastrofismo y sentirnos seguros e incapaces. Necesitamos hablarnos a nosotros mismos en otros términos. Podemos cambiar el estilo de pensamiento por otro menos tremendista. Para ello aconsejamos escribir en un papel cómo nos gustará enfrentarnos a las situaciones que tememos y qué tipo de pensamientos nos podrían ayudar.

      También es importante que no te “enamores” de tu ansiedad. A menudo aquellas personas que sufren de ella la observan, la atienden, la miran y es su mayor foco de atención. Cada vez que nos sintamos atemorizados por los síntomas plantémosle cara y no la escuchemos. Podemos hacerle frente con frases como “que pesadita eres”, “ahora no es el momento”, “ahora voy a trabajar y no te voy a escuchar”, etc. Todas estas frases nos ayudarán.

       Además de todo lo anterior expuesto es fundamental que dejemos de evitar. Tenemos que aprender a enfrentarnos a las situaciones aunque se planteen como un reto. Es importante saber que tendremos momentos de alegría y orgullo y otros de pérdida de esfuerzo, desilusión y desvanecimiento. Pero aun así, es importante que salgamos y nos enfrentemos para darnos cuenta de que las cosas no son tan dramáticas como anticipábamos ni las emociones tan desagradables como para hacerle frente a la vida cotidiana. De esta forma nos daremos cuenta de que podemos hacer cosas que ni imaginábamos por los pensamientos anticipatorios que nos lo impedían.

       Por último y no menos importante, actúa. Nadie lo va a hacer por nosotros. Debemos dejar de rumiar, pues la solución no está en darle vueltas a lo mal que nos encontramos. Lo que tenemos que hacer es aquello que es incompatible con la respuesta de ansiedad, como por ejemplo: relajarnos, descansar, reír, no dramatizar, pensar de forma útil, llevar una vida equilibrada y relacionarnos con los demás. No tenemos por qué razonarlo todo. Es importante correr riesgos, equivocarnos y fallar porque forma parte del aprendizaje. La única persona que puede reprocharse lo mal que lo hemos hecho somos nosotros mismos y no tenemos por qué hacerlo. Las personas que no corren ningún peligro son aquellas que dejan de vivir por querer tenerlo todo bajo control. Tenemos el poder para protegernos y ponerle solución a la ansiedad.

       Esperamos que estos consejos os sean útiles.


       Para que resulte más esquemáticos dejamos un esquema con las ideas principales recogidas.